¿Tenemos ansiedad? ¿Qué podemos hacer nosotros por nosotros?

Nunca sabemos en qué momento el cuerpo nos va a dar un bajón, nos pondremos tristes o con el ánimo por los suelos. Es algo incierto. A veces incluso es incierto los motivos.

Es por eso que hay que tener recursos a mano para controlar estos momentos de bajada de las defensas emocionales. Consejos o pautas que te aporten alguna solución temporal desde varios puntos, bien hablando con los profesionales dedicados a la salud mental, acudir a un libro, un familiar, o alguien conocido que ha pasado por algo similar.

Porque muchas veces nos entiende mejor quien ha sentido en sus carnes la ansiedad, la depresión o un hecho traumático (un accidente, una enfermedad…) que el personal sanitario que, sí, entiende mucho sobre la teoría, sobre medicaciones o consejos generales útiles en caso de urgencia y para saber controlar, a veces, una situación, pero las habilidades sociales son muy necesarias en estos casos y no siempre se tienen.

Por otro lado, el personal de salud mental te atiende cada tres/seis meses (o más) en la sanidad pública, y si por un casual el día de consulta estás más animado/a por lo que sea, pues te ve mucho mejor, y considera que lo que le cuentas es normal, y tal vez al día siguiente —o a la media hora de salir de la consulta— te de una llorera, una crisis ansiosa y no tienes ganas más que de estar dentro de la cama. 

La mente es muy incierta y no se controla fácil.

Por ello cada vez creo más en esas personas que nos conocen y entienden nuestras situaciones, que saben cuando queremos un abrazo, estar solos o salir a tomar un café para hablar, para soltar basuras o pensamientos.

Creo en la madre que te seca las lagrimas y te calma si estás nervioso, en la amiga que te saca de compras y te abraza, en los amigos que te llaman y se inventan cualquier cosa para hacerte reír. 

Porque todo eso, la risa, los abrazos, las tardes de cervezas al sol, los viajes improvisados, las amistades y la pareja, son una buena medicina, se pueden tomar sin receta, y no hay que esperar meses para que te atiendan. 

Unas veces basta con descolgar el teléfono, otras, simplemente con creer que tú y solo tú, puedes con todo.

Arual 1812

Qué deben hacer los familiares ante un ataque de ansiedad?

Ante una ataque de ansiedad que puede sufrir cualquier persona en un momento sin especificar, (en un momento sin motivo) los familiares que lo vemos, lo primero que sentimos es también miedo y pánico. Los síntomas suelen ser muy fuertes, con fobias, pánicos, temblores, pérdidas del habla, etc. Nuestro familiar afectado por el ataque de ansiedad se ha convertido casi en un niño, no escucha, no atiende a razones, es incapaz de dominarse. 

¿Qué podemos hacer como familiares en esos momentos de ansiedad, sobre todo si nunca hemos visto estas situaciones?

Al principio hay dos opciones (negativas ambas) que suelen tomar los familiares más cercanos:
Los que ante la primera crisis, le resta importancia y piensan que se es exagerado.
Los familiares que ante la primera crisis se asustan y mucho, y no saben qué hacer.

En el primer caso, nos encontramos ante personas tranquilas, incluso pasotas, que además de restar importancia a la situación, desvalorizará lo que les ocurre a los que padecen su primer ataque de ansiedad. A este tipo de familiares se les suele hacer más cuesta arriba la aceptación de la situación si se cronifica.

En el segundo caso nos encontramos ante personas sensibles, que al ver a su familiar en situación de pánico creerán firmemente que les está ocurriendo algo grave y tras acudir al hospital, se pondrán a ayudar en la medida de lo posible, buscando a intentar soluciones.


La ANSIEDAD no es un problema muy grave,  pero hay que tratarla y resolverla. No se va a volver loca ni se va a morir la persona que la padece, volverá a su estado anterior, es el cúmulo de síntomas de una situación que no logra dominar y que al final hacen explotar al YO adulto, hasta volverle a retomar su YO infantil, escondido y ya casi abandonado. 

Pero mucho cuidado. Sin ser un problema grave, es un problema que hay que resolver por especialistas. No es una enfermedad física, pero SI es una enfermedad emocional.

La familia que trata al enfermo de ansiedad debe comprender esto bien, hacer ver al familiar que existe una parte emocional en todo ser humano y que aunque la medicina tradicional no contemple tratar las emociones, esto puede hacerse, y por lo tanto, es algo que se puede curar.  

Si se nos estropean parte de nuestras emociones, al igual que cuando se nos estropean los riñones o la sangre, hay que reparar los desperfectos o irán a más.

Si no entendemos bien lo que es la ansiedad, si no acudimos a buscar ayuda, terminaremos los familiares por trasmitirle más ansiedad. 

El enfermo busca ayuda, comprensión, fuerza exterior. Si desde fuera lo que encuentra es rechazo o pasotismo, la enfermedad se agravará. Aunque hay que admitir que no es nada sencillo entender la situación.

Todo tipo de terapias emocionales requieren que se trabaje en parte con los familiares que están cerca de los pacientes, para compartir herramientas, para entender situaciones. Si vamos a un psiquiatra, un psicólogo, un terapeuta emocional o el médico de familia, es recomendable que éste haga partícipe a nuestros familiares de la situación. 

Todos debemos entender lo que es la ansiedad, el pánico, la angustia; aceptarla como algo que nos puede suceder y buscar formas de dominarla o de que nos afecte lo menos posible. Por ellos es casi fundamental que los familiares reciban consejos e información de cada proceso de ansiedad que tenga nuestro allegado.

Cuando una persona está en crisis de ansiedad es muy bueno el contacto físico y directo para que tome conciencia de su “aquí y ahora”; muchas veces con tomarle la mano a un enfermo es suficiente, aunque si consigues abrazaros es mucho mejor. 

El abrazo es sinónimo de protección y su subconsciente lo comprenderá de esta manera.

El familiar podrá además ayudarte a realizar la respiración diafragmática para relajarse, recordándole que NUNCA debe respirar con los pulmones, SIEMPRE  con la tripa, pues de la otra manera hiperventilas y complicas la crisis al llenar de oxígeno limpio la sangre. 






Hay que mostrarte su apoyo transmitiéndote tranquilidad, a la vez que considerando su estado, y sobre todo,  sin restarle importancia.

Es bueno ir diciendo afirmaciones  como: "Tranquila, solo es ansiedad, esto se pasa", "Tranquila que estoy contigo", "solo es ansiedad aunque parezca todo lo contrario", "ya has pasado por esto más veces y aunque creas que esta vez es  distinta, en realidad no lo es, lo vas a dominar como lo has hecho siempre, y yo estoy aquí a tu lado", etc.

RECUERDA que un ataque de pánico es un ataque de miedo intenso. ¿Cómo actuarías con un niño al que le está pasando mucho miedo por su pensamiento?  Pues así es como tiene que tratarse a su familiar, con el mismo cariño y con el mismo respeto.

Cuando pase la crisis debes animarle, haciéndole ver lo campeón/campeona  que ha sido, y ayudándole a que tome conciencia de que además del mal rato, finalmente no le ha ocurrido nada grave, que  una vez más ha superado una crisis sana y salva y liberándote de todo sentimiento de culpa que pudiera generar.

Que el familiar se muestre tranquilo y apoye de manera positiva en todo el proceso es muy bueno. Incluso es preferible pasar una crisis solo, que estando acompañado por alguien que no sepa tratar la angustia que padece el enfermo. 

Por eso, si el familiar no se siente capaz de participar activa y positivamente en el proceso, deberá comprenderlo, respetarte y dejarle solo en este momento. Si el familiar se pone nervioso estará estropeando la recuperación del enfermo.

Recordar que el enfermo necesita ayuda, pero los familiares que la tratan también la necesitan. Tener ANSIEDAD no debe de ser sinónimo de volvernos egoístas, pues para recibir, también los enfermos deben dar.


¿Cuándo toca jubilarse y qué supone esto?


Una de las decisiones más importantes en la vida de cualquier persona, en el mundo occidental al menos, es la de tener que jubilarse, decidir en qué momento vital debemos jubilarnos. ¿A qué edad, cuándo, por qué, para qué? Normalmente es el Estado el que marca la edad de tu jubilación, no es una decisión totalmente libre pues como cualquier ser humano, tras dejar de trabajar cobrando tienes que seguir viviendo y alimentándote con unos gastos fijos. No es sencillo poder jubilarse en todas las posibles empresas cuando crees o quieres que debes hacerlo.

Digamos que entre los 55 y los 65 años estaría la edad práctica en la que casi todos nos jubilamos o prejubilamos. Algunos tienen la suerte de poder hacerlo o planificarlo un poco antes y otros se aferran a su trabajo para hacerlo después. 

Pero en todas las personas hay una tónica que debería ser general. Vamos a ganar menos dinero, pero es posible que también tengamos menos gastos. Y además ya no deberíamos tener deudas y si un poco de ahorro y nuestros hijos nos necesitan mucho menos. Digo en teoría, pues estas cosas con las crisis desde el año 2008 se ha visto muy modificadas.

La jubilación no es otra cosa que el estado básico de regeneración social, para que otras personas más jóvenes, con otras ideas y más actualizadas formaciones, entren a ocupar nuestros puestos de trabajo o de decisión. Por ello mismo la jubilación es muy buena para las sociedades. 

Si retrasamos la edad de jubilación, estamos retrasando la edad de emancipación de las generaciones que vienen detrás, y eso no es positivo para la sociedad por muy variados motivos, incluso la competitividad y la productividad del país.

La jubilación no debe ser nunca entrar en el periodo de inactividad total. Eso ni es beneficioso para la persona, ni para la sociedad, ni para el consumo o la cultura. Si tomamos como referencia esa edad desde los 55 a los 65 años de edad, estamos hablando de una media de entre 10 y 25 años donde la persona jubilada puede ser muy efectiva en muy diversas tareas. 

No hablo solo del Voluntariado, que también, sino de la participación activa en muy diversas tareas de tipo social, político, artístico, cultural, deportivo incluso. 

Admitiendo la persona que ya ha llegado a ciertas edades muy adultas, que su función no tiene que ser la misma que la anterior, cuando estaba en el mundo laboral. 

Ahora toca si acaso la reflexión, la ayuda, el apoyo, el disfrute del tiempo, incluso el consumo y el apoyo familiar.

Muchos de nosotros hemos perdido muchos momentos importantes de la vida de nuestros familiares y de alguna manera hay que recomponer esos tiempos perdidos. Lo perdido no se recupera, pero al menos debemos intentar "estar" en los nuevos tiempos que nos toca vivir como familia.

La jubilación es de entrada positiva si se sabe utilizar y si no representa una meta decadente de las personas, que nunca lo es. Somos mayores, pero de entrada nuestra capacidad para disfrutar de la vida puede durar todavía bastantes años, así que lo primero es negarnos la capacidad de ser negativos.


Te propongo el cambio más sencillo para mejorar la salud. Caminar mas


No hay ejercicio más fácil, barato y que más mejora la salud de las personas… que CAMINAR. Caminar o moverte por tus localidades utilizando tu propia fuerza en una bicicleta o andando. O incluso corriendo si te apetece. Es lo más inteligente para cuidar tu salud, no contaminas nada, no hay que aprender nada nuevo y si sabes elegir el lugar respiras mucho mejor y disfrutas del paisaje de tu zona verde, parque o exteriores de tu localidad.

Caminar es un derecho de todos, y crear las ciudades en ese concepto que estamos intentando volver a sacar, el clásico "Ciudad de los 15 minutos" donde todo esté a 15 minutos de distancia andando, a lo sumo a 20 minutos, es un lujo.

No hay que ir por calles masificadas donde el aire está ya contaminado de otras personas junto a coches, aires acondicionados de locales, etc. No tiene sentido. 

Caminar debajo de árboles es el cambio que te propongo. 

Si nacimos erguidos y con la capacidad de andar, no es fácil de comprender que lo hayamos querido olvidar sentándonos dentro de vehículos para recorrer pequeñas distancias.

Y si la distancia que necesitas recorres supera esos 15 minutos de distancia andando, siempre hay transportes públicos, cada vez más modernos, cómodos y menos contaminantes, para ese desplazamiento. O bicicletas para darte un paseo. 

Desear ciudades de 15 minutos no es inventar nada, era lo que ha existido de siempre. Localidades de un máximo de unos 40.000 a 300.000 habitantes donde en los barrios había "de todo".  

Si hemos sido capaces de ver como en zonas de grandes ciudades de altísimo precio han retirado los coches de enormes y conocidas avenidas para convertirlas en peatonales, en zonas de paseo o de estancia en bancos y con árboles en grandes maceteros, tenemos que admitir que somos capaces de hacer casi todo por vivir mejor…, siempre que queramos.

¿Cuánto te ahorras en médicos, en farmacia por andar lo que debes, por andar lo que andaban tus padres? 

No se pide más, simplemente andar lo que andaban nuestros padres, algo muy sencillo de recordar pues todos hemos sido niños. 

La educación actual crea personas uniformes. No alumnos libres, sino necesarios

Una teoría muy cierta nos indica y señala sobre las consecuencias negativas hacia la personalidad libre de los alumnos que entran en el sistema reglado escolar y formativo de las últimas décadas, pues se trata —sin decirlo para no asustar— de domarlos hacia un sistema social que les reprime hasta restarles sus imaginaciones, sus ideas propias, y para lograr de ellos una personas válidas para lo que en cada momento se necesita, según la sociedad y el sistema económico, laboral y social donde se está incluido. Suena a muy duro, pero por desgracia es así de real desde hace más de 2.000 años.

Por este sistema educativo las materias que se ofrecen a los alumnos —es decir a los niños, futuros adultos y llenos de imaginación y libertad— son unas pautas en formación hasta doblegarlos en la dirección que creemos en cada momento más útil para el sistema, incluso para ellos mismos como personas. Insisto, no hay que alarmarse.

No estoy hablando de una conspiración mundial extraña, sino de una decisión con su lógica e incluso nos creemos que con sentido común,  aunque no la admitimos todos y nos parezca incluso una barbaridad que nunca se cumple.

En el camino de esta educación definida para crear individuos “necesarios”, perdemos muchas capacidades innatas de crítica a lo establecido, de exploración de los diferente, de los distinto, mucha pérdida de la sensibilidad, de la capacidad crítica para seguir teniendo imaginación cuando somos adultos. 

Esta uniformización de la sociedad además de llevarnos a restar posibilidades discrepantes, nos lleva a una competición más dura entre las personas para poder sobresalir entre todos y con eso también, un abaratamiento de los costes laborales entre las personas, pues no hay casi sobresalientes que puedan ascender hacia la excelencia.

En los últimos tiempos solicitamos desde el mundo del trabajo lo contrario. 
Personas que sobresalgan por su especialización. 

Pero no sólo laboral, sino en la forma de pensar, de analizar, de plantear ideas diferentes, de saber mirar los problemas desde otra óptica. 

Es decir, primero “segamos” la diversidad en las escuelas o incluso en algunas universidades, y luego solicitamos esa misma diversidad acentuada pues nos estamos dando cuenta que es muy positiva para la productividad real de los países, antes de las empresas, primeros de las personas. 

La educación escolar está siempre en contínua transformación, algo lógico si sólo buscáramos la excelencia. 

Pero es que además algunos buscan la adaptación al entorno, y esto pareciendo lógico tienen la gran pregunta detrás. ¿Quien tiene que marcar el entorno sobre el que nos tenemos que mover en el futuro? 

¿Por qué incidimos sobre los niños, frenando sus capacidades de imaginación o crítica, si cuando sean adultos con capacidad para gestionar el futuro de todos, habrán pasado al menos 25 años desde que iniciaron su formación escolar?

¿Qué materias se pierden por cambios complicados de explicar, pero que sirvieron de base a una sociedad anterior? No hablo de materias tecnológicas o novedosas. Hablo de materias sociales básicas a las que hoy ya no se les da casi ninguna importancia. ¿Cuál es el motivo de que se esté hablando de relegar Matemáticas de la enseñanza? ¿No queremos que la sociedad aprenda Matemáticas, sepa diferenciar de números y sus posibilidades? 


¿Cómo deben ser hoy los líderes de los equipos de trabajo?


Todos los equipos de trabajo que funcionen bien y estén adaptados a los nuevos tiempos son sistemas complejos en los que son muchas las variables y las influencias que hay entre estas variables, por lo que se convierten en procesos de gestión que deben mimarse, dotarlos de formación continua y espacios de análisis interno que sean eficaces. Saber elegir la persona que lidere estas funciones es fundamental para lograr éxito en los objetivos.

Cuando hacemos referencia al liderazgo de un Grupo de Trabajo, debemos tener en cuenta que esta es una forma de ejercer un tipo de poder sobre personas y a su vez sobre la producción y la calidad, pero que son varios los mecanismos a través de los cuales este poder puede ser ejercido bien o mal. 

Depende de la persona a la que se asigna esta función, del cometido y objetivos de la misma, del tipo del Grupo de Trabajo y de su tamaño e incluso de la personalidad de las personas que conforman los puestos importantes del Grupo, de los objetivos asignados y de las variables no deseadas que siempre existen. Incluso de las verdades que se le transmiten a esta persona y las zonas oscuras que se quedan almacenadas en un cajón.

Los directivos de las empresas saben que uno de los mayores retos es acertar con la selección de la persona o persona que ejerzan la Dirección de los Grupos de Trabajo. Pueden ser perfiles de carácter psicológico, sociales, técnicos, muy legales, etc. y eso depende de los objetivos, del momento de la selección, de lo que se pretenda lograr con esa selección de personas para un puesto tan concreto e importante en el organigrama de la empresa.

No es lo mismo crear este departamento para una empresa en proceso de expansión, que hacerlo para una empresa en crisis económica. Por poner dos ejemplos extremos. 

El perfil profesional de la persona elegida debe ser totalmente distinto. Y el tamaño del poder que se le entrega también, pues los objetivos finales que se espera de su trabajo es muy diferenteo. E incluso hay que aceptar que en algunos casos con los objetivos está indicado el punto y final de su relación profesional con la empresa. Lo sepa o no lo sepa la persona elegida. 

Son puestos de alta tensión, de elevado precio, de perfiles muy elegidos y preparados, con una experiencia alta en estos asuntos nada sencillos, y que normalmente se dan cuenta ellos mismos de los motivos para los que han sido contratados, se les diga lo que se les diga. por lo que comenzar con engaños no siempre funciona bien o mejor dicho, al contrario, son el primer detalle de una relación laboral y profesional que comienza con rotos.