¿Cómo somos capaces de aprender lo que observamos, leemos, tocamos, hablamos?


Sin ser cifras totalmente admitidas por todos los técnicos educadores, psiquiatras o sociólogos que analizan aprendizajes sabemos que se aprende por muy diversos efectos en nuestro cerebro de lo que intentamos aprender. El comportamiento humano y nuestras actividades educativas incluso aunque no las consideremos de ese modo, actúan sobre nuestro cerebro de diferente forma para retener conocimientos. Veamos cuánto somos capaces de aprender con cada herramienta.

Aprendemos entre un 85% y un 95% de lo que somos capaces de enseñar a otras personas. Como es lógico si enseñamos es que ya lo tenemos aprendido, pero en ese ejercicio se sigue aprendiendo.

Retenemos entre un 70% y un 80% de las experiencias que probamos nosotros mismos.

Sumamos a nuestro conocimiento sobre el 60% y el 75% de lo nuevo que aprendemos en discusiones con otras personas si son de forma pausada y suave.

De lo que escuchamos y vemos nos quedamos con un 40% y de lo que solo vemos con un 30%. En cambio si solo lo escuchamos nos podemos mover entre el 15% y el 20%. ¿Y de lo que leemos? Pues muy poco la verdad, nos movemos entre el 10% y el 15% de aquello que simplemente leemos

Así que debemos leer, pero sobre todo ver y tocar, explicar o explicarnos, volver a tocar y para retener, escribir con la idea de podérselo enseñar a otras personas. Todos estos datos cambian entre personas pues la memoria no siempre es igual, actúa de diferente manera entre personas sin olvidarnos de que la memoria fotográfica es muy variable.

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