Un clásico ejemplo de superación natural en Zaragoza


Este es un clásico ejemplo de superación natural, de querer seguir vivo y lograrlo sin ayuda, solo con tu propio esfuerzo. Este árbol que goza de muy buena salud se encuentra en el barrio del ACTUR en Zaragoza, una zona muy poblada y moderna de las nuevas de esta gran ciudad. Hace un par de décadas este árbol se crujió por efectos naturales, creo que por el viento de una mala tarde…, y tuvo que ser cortado por donde podemos observar en la imagen para evitar peligros a los transeúntes. Pero no se retiró el tocón, se dejó allí como en muchos otros casos. El tocón quedó unido a sus raíces, a su tierra.

Poco a poco lo que quedaba de este árbol talado fue cogiendo fuerzas, creó chitos nuevos que fueron creciendo alrededor de lo que quedaba del tronco, rodeando el tocón hasta superarlo. Y algunos de estos brotes se hicieron fuertes, no fueron destruidos por nadie y hoy, unos "muchos" años después es un árbol nuevo de unos 4 metros de altura sin que casi nadie sepa de sus esfuerzos por seguir vivo.

Nos pueden cortar casi del todo, pero si queremos seguir vivos tenemos que sacar fuerzas del interior, en este caso de la tierra, de las raíces, pues todavía queda fuerza para seguir demostrando que sí, que se puede levantar el vuelo y alzarse contra los problemas, las tempestades. Somos mucho más fuertes de lo que nos creemos, y casi siempre dependemos de nosotros mismos.

¿Cómo somos capaces de aprender lo que observamos, leemos, tocamos, hablamos?


Sin ser cifras totalmente admitidas por todos los técnicos educadores, psiquiatras o sociólogos que analizan aprendizajes sabemos que se aprende por muy diversos efectos en nuestro cerebro de lo que intentamos aprender. El comportamiento humano y nuestras actividades educativas incluso aunque no las consideremos de ese modo, actúan sobre nuestro cerebro de diferente forma para retener conocimientos. Veamos cuánto somos capaces de aprender con cada herramienta.

Aprendemos entre un 85% y un 95% de lo que somos capaces de enseñar a otras personas. Como es lógico si enseñamos es que ya lo tenemos aprendido, pero en ese ejercicio se sigue aprendiendo.

Retenemos entre un 70% y un 80% de las experiencias que probamos nosotros mismos.

Sumamos a nuestro conocimiento sobre el 60% y el 75% de lo nuevo que aprendemos en discusiones con otras personas si son de forma pausada y suave.

De lo que escuchamos y vemos nos quedamos con un 40% y de lo que solo vemos con un 30%. En cambio si solo lo escuchamos nos podemos mover entre el 15% y el 20%. ¿Y de lo que leemos? Pues muy poco la verdad, nos movemos entre el 10% y el 15% de aquello que simplemente leemos

Así que debemos leer, pero sobre todo ver y tocar, explicar o explicarnos, volver a tocar y para retener, escribir con la idea de podérselo enseñar a otras personas. Todos estos datos cambian entre personas pues la memoria no siempre es igual, actúa de diferente manera entre personas sin olvidarnos de que la memoria fotográfica es muy variable.

Kaizen. Mejora Continua o Cambio Beneficioso


Hemos oído hablar muchas veces de la "Mejora Continua" y pensamos que es algo reglado, que tiene que ver con hacer cursos sin parar, con aprender de tu oficio las nuevas tecnologías, etc. Pues no, es mucho más, es distinto, es otro concepto que nos tiene que hacer crecer en conocimientos pero también en formas de vida, en calidad de sensaciones vitales. 

¿Para qué queremos aprender más, si eso no se traduce en vivir algo mejor?

La Mejora Continua viene del japonés Kaizen, que significaría Cambio Beneficioso. Hay que mejorar par que sea beneficioso para todo y todos, pero lo primero para nosotros mismos.

La Mejora Continua se crea o nace en el mundo industrial occidental hace unas décadas para mejorar la productividad, pero en realidad llevaba en zonas orientales de nuestro planeta siglos funcionando como un proceso de mejora personal, casi filosófico de sentimiento de mejora continua de uno mismo, pero no solo en lo productivo, sino en su concepto de persona.

El concepto es muy claro: TODOS LOS DÍAS HAY QUE DAR PEQUEÑOS PASOS HACIA NUESTRO OBJETIVO.

No se trata de alcanzar todo de golpe, nunca por ese llamado falsamente "Golpe de Suerte" sino de ir avanzando, aprendiendo, dando pasos cortos pero sosegados y meditados, planificados y asumidos. Nuestra energía es tan simple como saber dar cada día pequeños pasos y buscar la forma de no pararnos. NO de alcanzar los objetivos en el corto plazo, sino de avanzar hacia el objetivo sin pausa.

Para ello, para cualquier objetivo que deseemos alcanzar vamos a ver qué primeros pasos hay que dar.

1/ Definir y diseñar claramente y de forma que comprendamos con claridad qué objetivo deseamos alcanzar.

2/ Analizar el asunto, ver sus posibilidades, aprender los objetivos.

3/ Diseñar un Plan de Trabajo que aúne las acciones Macro y Micro, las grandes que afectan a varias personas y las pequeñas que solo nos afectan a nosotros.

4/ Empezar a andar, ponernos a caminar y a ir aprendiendo poco a poco lo que todavía no conocemos.

Veamos algunos ejemplos.: 1/ Aprender a cocinar como ejemplo muy sencillo de mejora. 2/ Ver qué alternativas tenemos para aprender, definir hasta qué grado de conocimiento queremos tener, y para qué lo deseamos. 3/ Nos ponemos un marco mental de seis meses de acción y nos ponemos a diseñar para ese tiempo qué debemos ir aprendiendo cada día, donde, a costa de qué esfuerzo, con ayuda de quien, a que coste, como mediremos los avances, que meta nos queremos poner. 4/ Vamos a empezar a diseñar de qué tiempo disponemos cada día, y a empezara a escribir nuestro Plan de Acción en unas hojas. Indicaremos por escrito a qué nos comprometemos y cual va a ser nuestro desarrollo de esa Mejora Continua.

He puesto un ejemplo fácil con aprender a cocinar, pero podría ser cambiar de trabajo, buscar nuevas amistades, aprender a conducir, intentar ser más amable, ascender en tu trabajo, comprarte un piso, crear una empresa propia, etc.

Qué hacer con el ahorro. La Teoría de los Tres Cajones


Para aquellas personas que tengan ahorros y estos sean algo altos les va surgiendo en estos tiempos económicos la duda de qué hacer con los ahorros al menos para que no pierdan valor por el IPC, si es posible para tener también algo de rentabilidad y sobre todo para diversificar los riesgos. Hace pocos años muchas familias tenían lo que se llamaba Dinero a Plazo Fijo, pero esos productos financieros han desaparecido y hoy ya sin ninguna rentabilidad se han visto superados por otros sistemas de ahorro. Y aquí surge la Teoría de los Tres Cajones o incluso la de los Cuatro Cubos que es en algunos puntos algo similar. pero me voy a centrar en la primera. La Teoría de los Tres Cajones.

Imagínate tres cajones o tres cubos en donde vas a distribuir tus dineros, todos tus ahorros actuales. Estamos hablando de un proceso de imaginación, y luego ya iremos viendo de qué manera somos capaces de distribuir bien las cantidades. Y sin duda depende mucho de tu propia capacidad de riesgo y de tus decisiones. 

NUNCA debes hacer nada de lo que no estés muy seguro. Son tus ahorros y los de tu familia.

Vayamos a ver en qué consisten esta Teoría de los Tres Cajones.

CAJÓN 1.: En esta cajón debes dejar los gastos fijos que vas a tener entre 6 y 8 meses de tu vida próxima. Alimentación, alquileres, gastos fijos, impuestos, vestidos, colegios, cultura, etc. La cantidad que te has gastado normalmente en tus 6 ú 8 meses anteriores. Yo prefiero utilizar solo los 6 meses, pues si te estás planteando este tema es porque tienen algo de capacidad de ahorro todos los meses. Recuerda que en España se ahorra menos que en otros países, que estamos sobre el 6%.

CAJÓN 2.: En esta cajón segundo vas a dejar la cantidad que estimes oportuna para hacer Gastos Extra y de Vicio. Un problema de salud, un crucero, una reforma de una habitación, unos muebles, una boda, un viaje, un ordenador, un coche, etc. No hay cantidad fija, depende de lo que tú creas que vas a necesitar en el próximo año o en los dos próximos años. Pero valora también si esta cajón va a ir subiendo o bajando si con los ingresos mensuales subirá o bajará el CAJÓN 1.

CAJÓN 3.: Todo el resto que queda de tus ahorros si es que queda algo, va a este CAJÓN 3.

Sin duda el CAJÓN 3 es para tu jubilación o para gastos extra que nunca sabes si te van a poder llegar. Es pues una cantidad que no necesita estar "a la vista" y que puede estar en muy diversos productos. Hay quien compra pisos, un apartamento, locales, garajes, oro, invierte en Bolsa, en Fondos de Pensiones, en Renta Fija o Variable. 

Son cantidades que no puedes tocar en el mismo día, pero que en algunos casos puedes convertir en liquides en una semana o menos y en otras ocasiones puedes convertir en dinero en un periodo de tiempo intermedio. Pero es una cantidad que debe rentarte algo de beneficio, no debe estar quieto en una cuenta de ahorros, pues allí se va muriendo poco a poco según va subiendo el IPC. 

El CAJÓN 2 puede tener una cantidad muy variable pues depende de cada momento de la vida. Un coche se cambia cada cinco a diez años. Debes valorar en qué punto está. Incluso debes valorar cuánto quieres pagar de tus ahorros y cuánto financiar algo que puede parecer de entrada absurdo. Y además debes valorar cuanto eres capaz de ir ahorrando cada mes desde tus ingresos menos tus gastos. 

El CAJÓN 1 puede subir y bajar pues a él le van llegando los ingresos menos los gastos. Y eso supone revisar para saber si desde el CAJÓN 1 hay que pasar a otros cajones o al revés. 

¿Y qué hago con todo lo que podría quedarme en el CAJÓN 3? Aquí sin duda entran las inversiones. Pueden ser de muy variado tipo. Desde comprar en Bolsa a participar en la empresa de un conocido, desde comprar Fondos de Inversión que los hay muy conservadores o muy arriesgados a comprar bienes inmuebles. Podrían venirte gastos imprevistos y por ello esta cantidad también debe estar troceada al menos en dos tipos de inversiones distintas. 

A partir de 10.000 euros de este CAJÓN 3 hay que plantearse que algo debes hacer, que no tiene sentido ir perdiendo valor por no hacer nada. Es tu decisión, pero la realidad nos dice que con una inflación del 2,5% tus 100 euros del año 1, se quedan en 79,6 euros en el año 10.  


Juegos de madera para simular mercados y cocinas, para niños


Los niños siempre aprenden con el juego, es una de las actividades más educativas que existen. Por ello si sabemos elegir bien los juegos durante sus aprendizajes, estaremos entreteniéndolos y a la vez las estaremos abriendo nuevas formas educativas, de conocimiento del medio en el que viven, de interactuar con su entorno y con las personas. Asumido esto, se han ido abriendo un buen número de posibilidades en nuevos juegos donde el niño y niña son los protagonistas. 

Construidos en madera hay numerosos nuevos juegos que ya no son solo de construcción, de montaje, sino que se abren a nuevas ideas y relaciones. Hay productos de madera que simulan alimentos, y que sirven tanto para jugar a ir al mercadillo a comprar o a vender, como a aprender a cocinar como sus papás, con juguetes que se dejan cortar (despegar) y que se van convirtiendo en productos listos para servir en platos.

Nuevos juegos que posibilitan nuevas formas de conocimiento de los medios habituales en los adultos, en productos naturales y seguros, y esto hay que remarcarlo mucho. Cuidado con las pinturas decorativas de estos juegos y sobre todo con el tamaño de algunas piezas móviles para niños pequeños. Cada vez hay más seguridad y eso siempre es garantía.

Frases de ánimo. Falta el esfuerzo, que solo puedes hacer tú

Entrena tu vida. Haz con ella lo que quieras hacer. Exígete más y gana tu futuro a la desidia. Solo depende de ti. Sigue tu pasión.

Suenas a frases hechas, pero son realidades. Otra cosa es que no las queramos ver así pues todas ellas requieren un esfuerzo por nuestra parte, no son simples frases que sirvan por sí solas, hay que aceptarlas y trabajar duro para alcanzar sus objetivos. Las frases son sirven para nada sin nuestro cambio.

Lee las frases de este cartel, todas no te encajan pero alguna si. Elige la que quieras hacer tuya y ponla en funcionamiento. Nadie la pondrá por ti, tendrás que ser tú. 

Mira la última "La perspectiva es todo". Busca otra "Sigue tu pasión". "Genera cambios, no excusas". "No necesitas suerte, necesitas moverte". "Equivócate mucho". 

Nos dicen incluso que soñemos, que es bueno soñar, que en nuestras ideas están nuestras posibilidades. Descúbrete y hazte caso. O al menos cree en ti.

Pero insisto, cada una de ella no sirve de nada si no las acompañas de un sincero cambio y mucho trabajo para hacer posible ese cambio.


El Arte cura. No siempre, pero ayuda al alma y el cuerpo

El Arte cura… un poco. No todo el arte y no siempre, pero seguro que el Arte mejora el alma y con ella el cuerpo. Nadie sabe bien si tenemos alma, todos sabemos que tenemos cuerpo y dudas, muchas dudas y heridas, y que todo lo que trasmite paz, serenidad y calma, lo que comunica sin pedir mucho a cambio pero sin desearte manipular el pensamiento, está logrando que sea positivo seguir trasmitiendo.

El arte cura en tiempos de graves tormentas, en tiempos de dudas, en momentos de abandono mental, cuando la dejadez se nos apodera o cuando nos dicen que estamos deprimidos. 

El arte logra mejorar nuestras vidas pues nos enseña otras maneras de entender el entorno, con la construcción de idiomas callados. En tiempos en que todos gritamos, encontrarte con el silencio de arte, aunque mueva entrañas, es un lujo.

Algunos terapeutas recetan ARTE aunque nos suene extraño. Arte como terapia para construir y crear. Pero también arte para contemplar, para observan aunque creas que no lo entiendes. Todo el arte se entiende, todo. Por todos. Lo que es seguro es que cada uno de nosotros podemos entender y comprender cada obra de una forma diferente. 

No intenten entender el arte como lo quiso el artista o como lo está entendiendo el vecino o el amigo. El arte, las artes, están abiertas en canal para que cada uno de nosotros les saquemos el sabor que deseemos, que necesite os en cada momento. 

Déjate llevar, disfruta y olvídate de entender nada que no sea disfrutar o sufrir. Con el arte también se puede sufrir, pero tal y como se entra en el dolor se sale. Con la misma facilidad de darte la vuelta o cerrar los ojos. El arte es agradecido hasta para eso.

¿Qué podemos hacer para no dar muchas vueltas al mismo problema?

Si le das muchas vueltas a todas las cosas que pasan por tus pensamientos…, reconócelo, terminas agotado, enormemente cansado, pues además en muchos casos no logras salir del círculo y siempre damos vueltas a lo mismo. No es la solución recomendable para encontrar una apertura por la que poder salir del problema. Debemos cambiar de táctica, de paradigma incluso, de método para buscar nuevas soluciones y distintos puntos de vista.

Posiblemente no lo sepas, pero darle mil vuelta a un problema grave es uno de los principales motivos que terminan en depresión o ansiedad. Daría igual si es algo grave o leve, darle muchas vuelta a algo nos indica que para ti eso sí es importante y con eso ya tenemos el síntoma y el problema.Y hay que salir de ese laberinto por nuestra salud física y mental.

Efectivamente, realmente el problema mayor no es aquello a lo que estás dado vueltas sin solución. El problema grave y que nos puede llevar a un problema de salud es: “que le estés dando tantas vueltas a algo que no encuentras salida”.

En estos casos hay que pedir ayuda. 

Un amigo nos puede escuchar y darnos algo de luz al respecto, y si no fuera posible, hay que recurrir a un profesional del asunto o de la psicología conductual. No temas en contarle el problema a quien elijas, ni que él nos diga que no tiene importancia. Si confías en él, si tiene empatía para ponerse en el problema y para analizarlo, lo verá desde otra óptica que tú y lo replanteará.

Todo lo que pasa por nuestra cabeza es real. Es auténtico para nosotros. Y eso es lo que importa. Ahora lo que hay que hacer no es banalizarlo sino darle una solución, analizando todo. La solución puede ser muy sencilla o no. Pero necesitamos a alguien que nos la coloque en otro plano, mirando el asunto desde otra óptica. A veces es así de sencillo, pero si no lo fuera, hay que romper con la impotencia ante un problema que no parece tener solución

¿La universidad prepara para el empleo a los universitarios?

A menudo escuchamos a líderes empresariales lamentarse por la desafortunada brecha entre lo que los estudiantes aprenden en la Universidad y lo que realmente se espera que sepan para estar preparados para el trabajo. Esto es particularmente alarmante a la luz de la gran cantidad, y creciendo año tras año, de personas que se gradúan de la universidad: más del 40% de las personas de 25 a 34 años en los países de la OCDE, y casi el 50% de las personas de 25 a 34 años en Estados Unidos.

Aunque existe una clara prima de futuro económico al título universitario, este disminuye a medida que aumenta el número de graduados. Esta es la razón por la que un título universitario aumentará los ingresos en más del 20% en el África subsahariana (donde los títulos son relativamente raros), pero solo el 9% en Escandinavia (donde el 40% de los adultos tienen títulos).

Al mismo tiempo, a medida que las calificaciones universitarias se vuelven más comunes, los reclutadores y empleadores las exigirán cada vez más altas, independientemente de si realmente se requieren para un trabajo específico. Entonces, mientras que los títulos terciarios aún pueden conducir a trabajos mejor pagados, los mismos empleadores que se encargan de estos trabajos se están perjudicando a sí mismos, y a los jóvenes, al limitar su grupo de candidatos a graduados universitarios. Es cada vez más difícil argumentar que la adquisición de conocimientos históricamente asociada con un título universitario sigue siendo relevante.

La investigación muestra en la actualidad que los puntajes de inteligencia son un indicador mucho mejor del potencial laboral que los títulos universitarios. Si tuviéramos que elegir entre un candidato con un título universitario y un candidato con un puntaje de inteligencia más alto, podríamos esperar que este último supere al primero en la mayoría de los trabajos, particularmente cuando esos trabajos requieren un pensamiento y un aprendizaje constantes.

Las calificaciones académicas son indicativas de cuánto ha estudiado un candidato, pero su desempeño en una prueba de inteligencia refleja su capacidad real para aprender, razonar y pensar lógicamente.

Los títulos universitarios también se confunden con la clase social y desempeñan un papel en la reducción de la movilidad social y el aumento de la desigualdad. Muchas universidades seleccionan a los estudiantes por motivos meritocráticos, pero incluso la selección basada en el mérito se combina con variables que disminuyen la diversidad de los solicitantes admitidos.

Cuando los empleadores valoran las calificaciones universitarias, a menudo es porque las ven como un indicador confiable de la competencia intelectual de un candidato. Si ese es su enfoque, ¿por qué no simplemente utilizar evaluaciones psicológicas en su lugar, que son mucho más predictivas del desempeño laboral futuro y menos confundidas con el estatus socioeconómico y las variables demográficas?

Las universidades podrían aumentar sustancialmente el valor del título universitario si dedicaran más tiempo a enseñar a sus estudiantes habilidades sociales críticas. Es poco probable que los reclutadores y empleadores se sientan impresionados por los candidatos a menos que puedan demostrar un cierto grado de habilidad con las personas. Esta es quizás una de las mayores diferencias entre lo que las universidades y los empleadores buscan en los candidatos.

Las empresas quieren candidatos con niveles más altos de inteligencia emocional, resiliencia, empatía e integridad, y rara vez son atributos personales que las universidades nutren o seleccionan en las admisiones. A medida que crece el impacto de la inteligencia artificial y la tecnología disruptiva, los candidatos que pueden realizar tareas que las máquinas no pueden realizar se vuelven más valiosos.

También existe una gran oportunidad para que las universidades recuperen su relevancia ayudando a que los estudiantes asumen y aprendan posiciones de liderazgo y emprendimiento laboral y empresarial. A menudo, los trabajadores individuales más fuertes y preparados son promovidos a la gerencia, aunque no hayan desarrollado las habilidades necesarias para liderar un equipo. Pero si más escuelas invirtieran en enseñar esas habilidades, las organizaciones empresariales tendrían una mayor cantidad de candidatos con potencial de liderazgo.

Las demandas del mercado exigen claramente un cambio de paradigma. Cada vez los estudiantes gastan más dinero en la educación superior, y su principal objetivo es en gran medida pragmático: impulsar su empleabilidad y ser un valioso contribuyente a la economía. Incluso si el valor otorgado a un título universitario es beneficioso para quienes lo obtienen, las empresas pueden ayudar a cambiar la narrativa poniendo menos peso en la "educación superior" como una medida de la competencia intelectual y el potencial laboral y, en cambio, abordar la contratación con más apertura. mentalidad.

Este texto es en parte fruto de un artículo escrito por Tomas Chamorro-Premuzic y Becky Frankiewicz para la página hbr.org