La Sanidad no debería gestionar la pandemia. Y lo vuelvo a repetir

Todos vosotros habéis observado en estos meses de pandemia a "la gente", es decir a todos los que están como nosotros, revoloteando por la vida a la vez que nosotros y que como tu y yo están un tanto aturdidos, asustados, preocupados, más pobres en casi todos los casos, y sin entender casi nada. Que nos pase a muchos no es consuelo para nadie.

Creo que nos dividimos en al menos tres grupos o al menos esos tres grupos son los que más espacios social ocupamos, somos las divisiones más claras de todos nosotros en unos tiempos históricos que estamos viviendo y pensamos superar. 

Primero están los que le importa un huevo esta pandemia, que se les ve mucho en los medios de comunicación haciendo fiestas, pero son la minoría. Negacionistas unos pocos, pero sobre todo vividores del día a día que piensan que a ellos no les quitan la juega ni con estropajo.

En segundo lugar venimos los que nos preocupa este virus y esta enfermedad social, nos cabreamos por las mañanas al ver los datos primeros y admitimos que así no vamos a ningún sitio; los podría calificar de: "Los Segundos" de a bordo. 

Aquí hay una mezcolanza tremenda, pues estamos los cabreados, los que no entendemos, los que nos vamos empobreciendo, los que cierran sus negocios, los que no puede ver a sus nietos, los que su vida se ha visto cambiada. Y lo que parecía para unos meses que en junio nos advertían que ya venía la "Nueva Normalidad" ahora estamos como quemados de que en realidad no vienen más que Olas que nadie entiende ni sabe gobernar.

Y luego están los terceros, los que realmente tienen miedo de verdad, los que no salen, los asustados y MUY preocupados, los mayores de edad mayor, los muy cabreados, los que ya ni se quejan, sino que simplemente se quedan amulagados esperando el milagro, sean o no sean ateos, religiosos o agnósticos.

Hoy visitaba un lugar público donde siempre desde hace muchos años siempre hay un centenar de personas dentro del espacio. Hoy no llegábamos a la docena. Queda claro que los que no están son del tercer grupo, de los asustados y muy mayores. Pero esos también hacen ciudad, sociedad y consumo. Esos también tienen opinión, voz y mucho cabreo.

Siempre he dicho —desde hace 10 meses ya y lo tengo escrito— que era malo sacar a los Capitanes Generales militares a dar la cara, y que era malo dejar la pandemia en manos de Sanidad. Lo primero se entendía fácil, lo segundo nunca se ha entendido. Lo comprendo pero sigo pensando lo mismo. 

Esta pandemia NO ES UN PROBLEMA solo sanitario, es un problema social, de toda la sociedad y de todas sus aristas. 

La solución vendrá de la Sanidad, pero antes hay que tomar decisiones que no son sanitarias. Y hay que comprender las decisiones desde ámbitos NO sanitarios, para que hagan efecto con el menor daño posible a otras áreas sociales. Hay gestiones y grandes matices que NO SE PUEDEN TOMAR BIEN DESDE SANIDAD sino que hay que pelearlas desde otros ámbitos políticos y de gestión, de incluso entendimiento. Pero si, ya me callo.

¿Para qué sirve el Poder y el Dinero de quien quiere Poder?


Hay tres motivaciones fundamentales por las que se mueve el mundo, ya que las tres están en posesión casi exclusiva de los que gobiernan nuestras vidas. Es increíble que estas tres motivaciones sean las que efectivamente muevan el mundo aunque no sean las más importantes. El Poder, el Dinero y la Codicia en querer tener más y más cada vez. 

Veía el otro día en la tele el caso de una familia que creyendo tener dinero todo giraba en su alrededor, aunque si eran noticia era por sus deudas. Casi todos los deudores grandes son de los que más ingresos generan, pero "Tener" tiene que ir acompañado de "Saber gestionar". 

Quien se acerca al Poder o al Dinero enseguida cae prendado de su idiotez y quiere más y más hasta lograr la Codicia casi como enfermedad. 

Es lo más tonto que se puede ser. Incluso se llega a robar lo que es imposible gastarse. ¿Cuánto dinero necesitas para vivir maravillosamente todo el reto de tu vida? Pues en realidad mucho menos de lo que imaginas. Pero nos ponemos a pensar en multiplicarlo como si el dinero se hubiera inventado para eso, cuando en realidad se inventó para cambiar cosas, para gastárselo en otras cosas.

Quien tiene Dinero cree tener poder. Y quien tiene Poder cree que debería tener Dinero y que si no lo tiene debe buscarlo como sea. 

Pero el Poder al que aspiran no es el de disfrutar de lo gratuito, de la vida propia y de la de los demás. No buscan un aire limpio o un pasear por la orilla del mar o disfrutar de crear o de ver lo que otros han creado. El Poder que desea tener el que ve el Poder de cerca es el de mandar sobre otras personas. Quien aspira a tener poder lo que en realidad quiere es poder mandar sobre personas, no sobre sí mismo ni sobre sus posibilidades o sus aspiraciones. Queremos tener a personas que nos obedezcan, a esclavos modernos. 

Y sí, tenéis razón, he dejado el sexo sin nombrar, de eso ya hablaré otro día.

10 consejos del Colegio Psicología de Aragón para tiempos de pandemia y nuestros hijos


Publica Heraldo de Aragón un Decálogo para Padres en estos tiempos de pandemia, de confinamiento, de incertidumbre y tal vez incluso de miedos. 

Son 10 pequeños consejos que ofrece el Colegio Profesional de Psicólogos de Aragón para tener en cuenta en nuestra relación con nuestros hijos. 

En tiempos algo negativos tenemos que aprender a gestionar las relaciones, y a saber transmitir en positivo a nuestros hijos, pero a la vez con responsabilidad del momento en que vivimos todos. Ellos también.

¿Nos deben exigir lo mismo a todos? ¿Somos todos iguales a la hora de formarnos?

Tenemos una mala costumbre a la hora de enseñar y de exigir a los niños, y es pedirles a todos lo mismo, poner unos mínimos altos y similares en todas las materias, olvidando que cada personas es totalmente diferente a la otra. Hoy la formación básica es muy floja pero no por lo que se exige, sino por lo poco que se quiere trabajar, por el abandono escolar temprano aunque se acuda a clase, por la poca motivación de lo que supone aprender y formarse en todo lo necesario. De creer que para el futuro es bueno tener una formación de calidad, amplia y diseñada para cada persona.

Este texto de la imagen parece un texto de humor y no lo es. Lo importante es que cada uno de nosotros seamos buenos en algo, no lo dejemos, sigamos aprendiendo todo la vida y no nos cansemos de ser felices haciendo lo que nos gusta. Y eso sobre todo es un recordatorio para los padres y madres, no tanto para los profesores que tienen la obligación de trabajar para sacar el máximo de cada alumno. Pero los padres tienen la obligación de comprender las habilidades de sus hijos y de saber diferenciarlos. 

Tormenta de Ideas con reparto de roles, para encontrar ideas nuevas


Hay muchas formas de encarar una Tormenta de Ideas, unas técnicas que se utilizan para intentar buscar ideas nuevas ante un problemas o una necesidad de salir de un atolladero en una empresa, una asociación o simplemente ante un proyecto creativo. Las Tormentas de Ideas pueden parecer técnicas que no siempre funcionan, y siendo cierto, a veces también ayudan y mucho a encontrar otros puntos de vista ante un problema.

Los motivadores o los que en un momento dado tienen que gestionar esa Tormenta de Ideas, pueden emplear diversas técnicas distintas, según su propia experiencia y también dependiendo del problema con el que se enfrenta. 

Os voy a comentar una técnica simple y fácil, que sirve para encontrar aristas distintas del mismo problemas. Las Tormentas de Ideas con reparto de roles distintos a los integrantes del Grupo de Trabajo.

El tamaño del Grupo de personas que vayan a realizar la técnica sí importa. Depende de varios factores, y yo aconsejaría un mínimo de seis y un máximo de doce personas. Menos integrantes empobrece las opciones de encontrar ideas nuevas, y más de 12 personas puede convertir la reunión en una mesa excesivamente revuelta.

Alguien debe hacer de moderador, debe tomar notas de todas las ideas por locas que parezcan, de todas, y debe en la técnica que os relato, repartir los papeles, que en posteriores ocasiones se pueden intercambiar para obtener resultados distintos. Hay que marcar un tiempo fijo de la reunión, de la Tormenta de Ideas, para que se aproveche bien el tiempo y no se vuelva algo repetitivo. Mi consejo es que no dure más de entre 30 y 45 minutos.

Nada más empezar el moderador en esta técnica de las varias que tienen las Tormentas de Ideas, reparte un rol a cada persona. Si son 10 ó 12 al menos dos o tres personas repetirán roles. Crítico, conservador, innovador, osado, muy joven, con experiencia u opinión de otros sectores, etc.

En este tiempo de Tormenta de Ideas no cabe discusiones, comentarios sobre las ideas de otros, aunque sí puntos de vista distintos sobre lo que se plantee encima de la mesa. Se trata de lograr decenas de ideas incluso bárbaras sobre las que luego el moderador trabajará y construirá algo para posteriores sesiones.

Cuidemos la familia durante la pandemia, en alimentación, emociones y ejercicio


Me remiten desde la Sociedad Española de la Obesidad esta imagen sobre consejos para cuidarse la familia en estos meses de pandemia. Parecen básicos, lo son, como también son sencillos de tomar por todos, pero hay que insistir pues no podemos bajar la guardia ante problema que se puede agravar con la pandemia por nuestras actividades más sedentarias o por una alimentación equivocada. Son tiempos complicados y por eso los cuidados deben ser mayores, sobre todo en niños y personas muy mayores.







Dos consejos simples para triunfar creando una empresa


La ingeniera española Mar (Rodríguez) Hershenson, inversora en empresas tecnológicas y que trabaja (o e divierte) en los EEUU nos ha dejado hoy unas palabras en La Vanguardia que podrían resumir el funcionamiento de cualquier nueva empresa que quiera triunfar, que intento resumir y adaptar a esta entrada. 

En una empresa nueva, siempre regala algo al cliente: servicio, precio, amabilidad, cercanía, información; y nunca tengas prisa por convertir la inversión en beneficios de dinero para llevarte al bolsillo, y piensa más bien en las inversiones que tengan retorno a diez años.

Parece unos consejos sencillos pero que en España no somos capaces de creérnoslos. Ofrece algo distinto y nunca descapitalices la empresa ni pienses en ganar dinero a corto plazo. Si a eso le añades innovación, formación empresarial actualizada y mucho trabajo, el éxito estará más cerca. 

De cómo saltarse el castigo divino del trabajo y además hacer negocio


En la Biblia católica, concretamente en el libro del Génesis, Dios expulsa del Paraíso a Adán y Eva por el famoso incidente de la manzana mordida, y al expulsarlos a los dos los maldijo diciéndoles: “Ganaréis el pan con el sudor de vuestra frente, hasta que volváis a la tierra, de donde fuisteis sacados.

Lo dijo en singular aunque yo lo haya puesto en plural, pues la Biblia en la traducción entendía que la mujer no tendría que ganarse con el trabajo nada de nada.

El caso es que desde entonces, por propio uso equivocado de la frase, en algunas culturas y religiones se entiende el trabajo como un castigo. Trabajar es lo que nos pasa por comer manzana nuestro antepasado, que tan bien tiene bemoles la tontería, aunque sea una parábola. Pero vamos a volver sobre el trabajo.

No en todas las culturas sucede lo mismo. Hay sociedades donde el trabajo es una obligación, una devoción, una labor comunitaria. Hoy mismo he pasado por mi barrio tras la nevada y en dos colegios de la zona he visto como "quien haya sido" han abierto caminos estrechos para que los niños puedan entrar en la escuela. Pero no han sido limpiezas de todo lo ancho de la zona de entrada que eso jode los riñones, no, ha sido el mínimo común denominador para parecer que sí pero con poco trabajo.

No asumimos que el trabajo es necesario y que sin trabajo no se puede vivir, pero no porque no se pueda comer, sino porque como personas necesitamos ser útiles, hacer algo provechoso, sentirnos capaces de trabajar para que también otros trabajen y todos nos beneficiemos. 

En algunas culturas —y así nos va— entendemos que el trabajo es lo mínimo necesario para que Dios nos deje en Paz. Que el trabajo además tiene que ser pagado, pues tenemos que comprar pan, y ya luego, con los años descubrimos un sistema fabuloso para saltarnos el castigo. 

Entendimos que el trabajo además de ser un castigo es una obligación (jodo, castigo más obligación) y descubrimos que NO necesariamente tenemos que trabajar nosotros mismos. Que era posible convencer a otras personas para que cumplieran por nosotros el castigo de trabajar, a costa de unas peseticas, o unos doblones. 

Y así seguimos cumpliendo con el castigo pero sin doblar el costado. Y para que eso no lo prohibieran decidimos mandar a los hijos más listos pero débiles a convertirse en frailes para que no se cambiara la Biblia no fuera a prohibir tener esclavos, y a los menos listos pero más fuertes al ejército para liarse a hostias contra los infieles sociales. Y hasta aquí hemos ido llegando, cumpliendo el castigo y comiendo manzanas en pelota picada, a ser posible con cava del de etiqueta verde como mínimo.

Nota.: En el año 1509 el célebre Miguel Ángel decidió pintar el cuadro que vemos arriba enseñando pechos y pichinas. Pero en el año 2021 hemos tenido que taparlas de rojo pues está prohibido ver por las Redes Sociales lo que se permite ver en las iglesias (Capilla Sixtina) desde principios del siglo XVI. Cosas que pasan.

Currículos diferentes, originales, curiosos, provocadores


Hoy para encontrar trabajo hay que presentar un currículo que sea innovador, casi explosivo, personal, adaptado a tu personalidad, al puerto de trabajo al que aspiras y sobre todo que sea capaz de sobresalir sobre el resto de currículos que se presenten. 

O somos capaces de provocar con nuestra primera presentación o… ¿por qué nos va a tener en cuenta?

Nos enseñan a todo lo contrario, a que seamos elegantes, correctos, suaves, serios, disciplinados y que seamos capaces de mostrar nuestras capacidades desde la normalidad. Es decir, nos enseñan a ser todos iguales, todos grises, todos cuidadosos y tranquilos. Es una manea correcta de ser, pero de esa forma son casi todos ya.

Cuando hacemos selección de personal, según puestos y empresas, nos pueden llegar desde varias decenas a centeneras de currículos y el seleccionador solo puede dedicar segundos a cada uno de ellos para ir haciendo montones. Nos resulta imposible entrevistar a todos, ni a la mayoría de las presentaciones que se reciben. Así que la llave de entrada empieza y continúa con esos papeles que presentas. 

O en esos currículos (papeles a lo sumo dos hojas) estás tú, tu experiencia y tu forma de sobresalir, o no será posible tenerte en cuenta. 

Si nos fijamos en los currículos que se mandan vemos de entrada que casi todos son en papel, en tamaño A4 verticales, una fotografía y unos textos explicativos de nuestra formación y experiencia, y en la mayoría de los casos no se hace una utilización suficiente de los nuevos medios de comunicación. Son casi todos muy similares… ¿cómo distinto yo al mejor? ¿podría ser que el mejor no fuera capaz de sobresalir sobre el resto?

¿Y si llevara un código QR en grande para acceder a un vídeo explicativo? ¿Y si contuviera sonido o vídeo al que acceder si se desea ampliar lo que se pone en el currículo? ¿Y si fuera cuadrado y algo más grande de 22 centímetros (el lado más corto si fuera rectangular? para que sobresaliera de todos los demás y en un papel de color?

¿Y si fuera muy simple pero original con acceso a una información complementaria para ayudarle en su trabajo? Si destacas por algo que nadie puede igualarte, asegúrate de que sea eso casi lo único que verá el entrevistador, que le llamará la atención en un solo segundo. Al menos para que te dedique el doble de tiempo que al resto.

Imagínate un Premio Nobel que quiere acceder a un puesto en una empresa de investigación. ¿No sería suficiente con su nombre bien diseñado, la indicación del "Premio" y un teléfono de contacto, junto a dos líneas del motivo por el que quiere colaborar con esa empresa? Efectivamente, casi sobran la dos líneas.


¿Quieres saber si eres un gran profesional? Un sistema de contraste


¿Quieres saber si eres bueno en alguna actividad de la que te consideras un gran profesional?
Confróntate en silencio, sé serio contigo y revisa qué eres, qué nivel tiene tus conocimientos y tu experiencia. Compárate con profesionales de tu misma valía. ¿Cómo? Apúntate a un Curso Formativo de calidad y de una actividad en la que te crees muy bueno. 

Observa, intenta aprender, sigue observando las materias que se dan en las clases, la calidad formativa del profesorado, la capacidad de los alumnos que van contigo a esas clases. 

Observa y apunta las ideas que van surgiendo en el Curso. Su nivel y el material que tratan, la Meta que se ha puesto el profesor con el curso, el nivel de los alumnos más excelentes. Toma notas, toma notas, toma notas de todo. 

Cuando lleves tress semanas, un mes al menos, reflexiona y revisa tus conocimientos. ¿Siguen pensando que eres el mejor? ¿Ya no necesitas aprender nada nuevo? ¿Serías capaz de dar las clases de ese Curso Formativo al que te has apuntado? ¿Ha observado si algunos de los alumnos son de tu misma valía profesional o mejor incluso? 

La única manera de que aprovechas ese curso posiblemente caro es que seas sincero contigo y te mires un poco desde arriba en comparación a lo que has logrado ver en esas horas de curso. No eres un alumno en ese curso, eres un detective.

No te apuntaste para aprender, sino para saber qué nivel tienes y si realmente necesitas aprender cosas nuevas o no. Sin duda saber elegir el Curso es fundamental, y para ello busca un Centro de Formación que tenga años de experiencia en esos temas,  que sea reconocido pues los Cursos Baratos o subvencionados a veces esconden una forma de perder el tiempo.

¿Cómo encontrar ideas o proyectos que triunfen?


Apuntaba en un texto anterior el pequeño tamaño que deben tener los Grupos de Trabajo para que funcionen bien y sean eficaces. En realidad la experiencia nos dice que las decisiones nuevas y válidas, las innovadoras que sirven para tomar decisiones contundentes, siempre son frutos de una o dos personas (tres a lo sumo) que se han puesto a trabajar en análisis nuevos, queriendo buscar soluciones nuevas.

En la medida en que más personas intervienen en una decisión novedosa… la aplanan sin querer, le van quitando las aristas que son las que realmente diferencian una idea excelente de una idea buena. 

Cuando nos ponemos a pensar de forma colectiva siempre se van colando frenos, miedos, reparos, normalidad. Y tener ideas similares a las que ya tenemos no sirven para casi nada. 

Se necesitan ideas y proyectos con luces muy contrastadas, no en la seguridad de que puedan funcionar, sino en que realmente disientan o discrepen de lo habitual y sean capaces de verse desde lejos por su contraste.

El riesgo es mayor, pero las posibilidades de ser un éxito también. Lo difícil no es que funcionen las ideas, lo complicado es encontrar esas ideas o proyectos innovadores.

Se necesitan provocadores, pequeños locos de las ideas novedosas, que nos abran nuevos caminos en los que adentrarnos para ir sorteando dificultades, problemas, incluso heridas. Solo la osadía de unos MUY pocos es capaz de diferenciarse de la osadía tranquila de muchos.

¿Nos importa saber lo que creen los demás que somos?


No es nada sencillo saber qué somos, pues dependemos de nuestra propia mirada que muchas veces está viciada por multitud de motivos ajenos incluso a nosotros. Así que deberíamos aprender a mirarnos, a ser sinceros con nosotros, no para castigarnos, sino para intentar ser más felices con nuestras opciones de vida. 

La autoestima es muy importante si tiene el tamaño correcto, por eso es fundamental conocernos de verdad, sin engaños o auto engaños, y a partir de esos conocimientos propios defendernos de lo que puedan decir u opinar los demás. 

Solo somos lo que somos, nunca lo que los demás quieren que seamos, ni tampoco lo que los demás creen que somos. 

¿Y cómo estamos seguros de que lo que creemos que somos… es lo que realmente somos?

Pues la respuesta es muy sencilla. ¿Nos importa mucho saber lo que realmente creen los demás que somos? Lo único que sirve es estar seguros de lo que somos a base de nuestra propia forma de vernos. 

Y eso sí, modificar esa aseveración si nos convencemos nosotros de que estamos equivocados. Pero no dudar de nosotros mismos, pues eso nos llevará al caos. Si hay dudas, revisar y estudiarnos qué somos y si queremos ser de otra forma.

Cambiemos las veces que sean necesarias —mejor que sean pocas— pero siempre que lo hagamos que sea por nuestro propio convencimiento y nunca por lo que nos parece que opinan los demás. 

Si tenemos dudas de lo que realmente somos nosotros… ¿estamos seguros de lo que creen los demás de nosotros?

De niños a adolescentes. ¿Qué tareas les podemos ayudar a que hagan?


A los niños y a los preadolescentes nunca hay que observar y reconocer sus capacidades excepto que notemos dificultades excesivamente clamorosas, para en algunos casos ayudarles y favorecer que lo hagan. Ningún niño, ninguna persona avanza de la misma manera, y si hay que medir  su capacidad de independencia, deben ser los profesionales y nunca los padres los que sepan (deban) medir sus avances pues además de generar ansiedad hacerlo sin tener conocimientos suficiente, no sirve de nada llevarse por el deseo de "medir" por muchos libros que hayamos leído como tutores. Todo depende y mucho de un variado proceder tanto de los niños como de quien efectúa el análisis.

Pero aun así vamos a ver MUY LIGERAMENTE qué debe hacer a cada edad los niños, no para MEDIRLOS, en absoluto, sino para ayudarles y en algunos casos ayudarles a que lo hagan. 

Más importante —en niños sanos— que medir sus capacidades, es conocer qué les debemos pedir en cada etapa que hagan para que puedan seguir avanzando en su desarrollo, formación y construyendo su independencia

Marcarles objetivos es fundamental para que ellos avancen en su propia independencia como personas, y para marcarles esos caminos debemos conocer someramente qué les podemos solicitar. Hay que fomentarles el que vayan deseando generarse metas pues es muy beneficioso para ellos.

NO SOMOS AMIGOS DE TABLAS, NUNCA, pero sí deseamos que los padres conozcamos un poco qué suele ser lo habitual a cada edad. No para valorar ni evaluar nada en ellos, ni para poner etiquetas ni compararlos, sino para acompañarles y ayudarles en sus avances, respetando el ritmo individual. 

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3 AÑOS

Deben vestirse solos, ir al baño o al menos pedirlo, lavarse los dientes, recoger sus cosas y juguetes, saber explicar su nombre y su dirección al menos de forma básica, obedecer, hablar con alguna oración simple, pintar o dibujar algo, saber lavar un trapo, hacer puzzle sencillos.

4 AÑOS

Deben hacer la cama aunque sea de forma regular, preparar su propio desayuna, limpiar y recoger su cuarto, tener modales con personas que conocer, diferenciar entre días laborables y días festivos, regar plantas, comer solo.

5 AÑOS

Debe arreglar su cuarto con algo más de dedicación, entender bien para qué sirve tirar a la basura, ayudar en poner y recoger la mesa, ser capaz de memorizar algún teléfono, saber vestirse solo eligiendo sus ropas, preparar algunos pequeños almuerzos para el colegio o el campo.

6 AÑOS

Deba saber bañarse solo, limpiar el lavabo, preparar su mochila escolar, usar el teléfono y alguna tecnología, meter en la lavadora su ropa sucia, incluso ayudar en tender la ropa, y debe saber controlar sus emociones básicas.

7 AÑOS

Debe saber lavar los utensilios de cocina, cuidar su cuerpo sin muchas indicaciones, limpiar los baños, leer y comprender lo que se lee, debe saber madrugar con la llamada de un despertador, manejar algo de dinero, tener modales de educación en la mesa de comer, interactuar con su ambiente natural.

8 AÑOS

Tiene que saber peinarse y cuidar sus uñas, debe tener ya una personalidad propia, cuidar de su mascota, encender fuego, hacer algo de cocina y prepararse su desayuno, escribir y llevar un diario, ir de compras, ponerse objetivos y cumplirlos bien, empezar a tener amigos "de verdad" generalmente del mismo sexo o mixtos.

9 AÑOS

Deba saber emplear el horno para pequeños platos y cocinar algunas verduras o sopas, cuidarse ante pequeñas emergencias y primeros auxilios, lavar el coche familiar, clavar con un martillo un clavo en una madera, sabe cooperar en grupo y jugar de forma colectiva.

10 AÑOS

Debe comenzar a coser botones, a limpiar pequeñas máquinas de hogar, a realizar ensaladas,  a envolver regalos, a entender lo que es la vida natural y reconocer algunos árboles y plantas, a limpiar su habitación, a resolver conflictos y opinar sobre ellos, a preocuparse por los demás y a tener emociones.

11 AÑOS

Debe saber ordenar cajones, cocinar pasteles en el horno, planchar pequeñas ropas, cuidar macetas o jardines, cuidar a niños pequeños (no a bebés) usas todo tipo de tecnologías domésticas, sacar a su mascota a la calle en un paseo corto, sabe oponerse a los adultos sobre todo si se le trata como a un niño.

12 AÑOS

Debe tener interés por el periódico y las noticias, hablar en público explicando alguna materia, utilizar los email, pintar paredes y limpiar ventanas, archivar y saber buscar en los archivos, entender qué es comprar barato y por ofertas.

13 AÑOS

Debe saber ya cómo se organiza una fiesta, hacer listas para el supermercado, comprar sus propios discos o libros, escribir en los teclados sin tener que ver las teclas, usas por sí mismo el transporte público, conocer lo básico en defensa personal, saber planchar o lavar ropa.

14 AÑOS

Debe saber guardar en los armarios lo que se compra en un supermercado, tener tarjeta de crédito para pagar, conocer lo básico de una mecánica o electricidad simple de coche o de hogar, comprar y vender por internet con responsabilidad.

 15 AÑOS

Tiene que saber hablar con extraños, hacerse un primer curriculum, construir cosas a tamaño real, seguir las instrucciones de un montaje de muebles.

16 AÑOS

Debería saber qué trabajo quiere tener para el futuro, qué quiere estudiar para finalizar su periodo escolar, buscar pequeños trabajos, comprar cosas que necesita.

Estoy improvisando. Como vosotros, como todos


Nadie sabemos cómo vivir, todos vamos aprendiendo sobre el camino, con nuestras experiencias, a través de errores y aciertos, de lecturas, de nuestros sentidos, del aprendizaje básico de ir probando para buscar los errores y los aciertos. Nos viene muy bien las experiencias de otras personas, pero no como soluciones para nosotros, sino para conocer las que a ellos les sirvieron. Cada uno de nosotros con nuestra mochila necesitamos unos caminos diferentes.

Todos en realidad estamos improvisando sobre la marcha… y cuando creemos que ya sabemos algo de todo esto… estamos tan cansados que no nos apetece nada seguir luchando… en el mejor de los casos. 

Así que tal vez lo mejor que podemos sacar como conclusión final sea que mientras improvisamos con nuestras propias vidas, disfrutemos, seamos capaces de saber qué somos, qué nos gusta, con quien nos gusta, y seamos capaces de saborear la sonrisa y las miradas de los que nos acompañan.

¿Cuántas personas deben configurar un Equipo de Trabajo válido?


Hay una cierta costumbre y error al pensar que un Grupo de Trabajo para analizar ideas o reflexiones debe ser numeroso, y que cuantas más personas muy preparadas e informadas, más inteligentes en suma, más sencillo será encontrar buenas y nuevas ideas, más fácil ver la luz de nuestros proyectos, o de la salida de los viejos que ya están antiguos. El tamaño en número del Grupo de Trabajo sí importa y mucho. Ni se necesitan muchos ni que estos sean tan inteligentes que no quieran escuchar a los demás.

Estamos acostumbrados a decirnos a nosotros mismos y al resto de lo que trabajan con nosotros que hay que ser horizontales, y siendo cierto, no sabemos serlo. 

Creemos que ser horizontales es crear una sola línea de actuación y poner en ella a todos los miembros formando parte del equipo en igual tarea, con igual importancia, con similares y numerosas reuniones. 

Ser horizontal a la hora de tomar decisiones no es crear una sola línea horizontal de trabajo.

Si queremos que un Grupo de Trabajo que se dedique a pensar ideas o salidas nuevas, que funcione bien y sea eficaz, debemos configurarlo con un máximo de 4 miembros. Cinco a lo sumo si va a tratar temas diferentes. Lo importante es saber seleccionar al tipo de personas que van a configurar ese Equipo de Trabajo.

El número correcto de personas dirigentes para ese Grupo Eficaz de Trabajo debería ser tres. Dos es poco, cuatro según para qué temas puede ser más complicado de organizar pues ya empiezan a surgir necesidades humanas de liderar. 

El trabajo de quien selecciona debe ser: dar tareas muy específicas, exigir resultados, y si hay que formar un solo grupo final para la búsqueda de soluciones debe ser muy plural con claras diferencias entre sus miembros aunque sean pocos, mientras que si vamos a crear varios Grupos de Trabajo distintos entonces hay que diseñar los diferentes grupos por temáticas y capacidades.

Pero si nos vamos hacia la cabeza de la cadena de la organización, el principio de sistema pequeño y plural a se mantiene. Es mucho más eficaz tener un Grupo de Asesores corto que un Equipo de Apoyo amplio, a la hora de lograr que lo que de allí salga sea eficaz. 

Pero además desde el principio hay que advertir que ese Grupo de Trabajo puede ser variable según las temáticas tratadas, y que se puede entrar y salir, para que sea horizontal y además útil. 

Un Grupo de Trabajo también puede tener asesores externos que entren y salgan para temas específicos y también eso es horizontalidad. En todos estos procesos lo más importante es la selección de las personas, la necesidad de tener siempre Equipos de Segundo Nivel, y de motivar a todos tanto de la importancia de su trabajo, como de la necesidad de que sus intervenciones sean variables.

La música se te lleva a otro sitio de donde estás. Ten cuidado


La música es maravillosa
pero no todo en la música que nos ponemos es tan fabuloso como nos creemos. Por ejemplo la música se nos lleva. Siempre. Es una de sus funcionen que mejor hace. Movernos del sitio. Cambiar la posición de nuestros pensamientos. Incluso nos acelera o nos lentifica nuestras formas. Y eso si estamos haciendo algo muy centrados no es bueno.

La música al entrar dentro de nosotros —pues sin duda entra y muy profundamente— nos modifica nuestro sentido de "estar", de ver o sentir, y según la actividad que estemos haciendo se nos lleva a otro lugar. 

La música te transporta a un espacio diferente a donde estás queriendo centrarte o buscando soluciones, y eso siendo a veces bueno —o incluso muy bueno pues te motiva o te introduce puntos de vista que mezclados con los que en ese momento tienes tu crean un caldo de cultivo maravilloso— otras veces te molesta. 

Incluso cuanto más te gusta la música que estás escuchando, más te está molestando sin darte cuenta. Es una de sus funciones más importantes. La música está para moverte por dentro. Te transporta a otros espacios y o sabes elegir muy bien la música para lo que deseas lograr en esos momentos, o lo mejor si necesitas buscar soluciones es el silencio. 

¿Cómo aprenden los niños pequeños?

Los niños aprenden constantemente, siempre, desde el momento de nacer ya estamos aprendiendo pues necesitamos coger impulsos para sobrevivir. Se aprende jugando con lo que nos rodea en la vida que se nos presenta, así que si esa vida es más o menos compleja, se aprenderá más o menos de unos temas o de otros.

Nacemos totalmente desprotegidos y es enorme y muy intenso lo que tenemos que aprender. Siempre aprendemos a través de los cinco sentidos, son nuestras puerta de entrada. 

Así que la tarea de los educadores —es decir en primer lugar de los padres y madres— es impulsar esos sentidos, con el movimiento, con el ejercicio y con la repetición.

Cada niño aprende a una velocidad diferente y además no en el mismo orden que otro niño. Depende de él, y de las motivaciones que observa alrededor de su vida. Por eso comparar con otros niños no sirve, excepto que observemos mucha diferencia, en cuyo caso hay que preguntar a un profesional.

No todo lo que recibe el niño como impulsos educativos es igual de complejo para poderlo aprender con facilidad. 

Y cada niño tiene una habilidades innatas para aprender antes unas coas que otras. Insistir hasta agobiar no es buena consejera, pues los niños mientras aprenden unas cosas van avanzando en su desarrollo para aprender otras casi sin darse cuenta.

Y para terminar esta pequeña entrada una curiosidad que no siempre conocemos. 

Hay veces que los niños pequeños saben cosas que no nos manifiestan, aprenden cosas que asimilan pero que nosotros no vemos pues no nos lo demuestran. Un tiempo después observamos que aquello que nos preocupaba lo sabe hacer perfectamente, sin habérselo enseñado en el momento de la demostración. Se queda latente el aprendizaje y nos lo demuestra un tiempo posterior. 

¿Por qué no se aprende de los errores? ¿Qué es un fracaso?


Un fracaso es la suma de muchos errores
, nunca es el resultado de un error o de una mala planificación. Para fracasar de verdad se necesitan sumar varios errores potentes o muchos errores pequeños. Así que si fracasas no busques solo un gran error táctico, sino varios errores más que permanece algo escondidos y que no se ven tan fácilmente.

De los errores NUNCA SE APRENDE aunque todos digamos lo contrario. 

Se aprende de los éxitos y se aprende de la capacidad para levantarse y volverlo a intentar. De los errores lo único que se aprende es a NO HACER LO MISMO. Que parece suficiente, pero que no sirve de anda si no somos capaces de acompañarlo de nuevas ideas, de nuevos intentos que sean diferentes.

Todos los errores, y más si nos llevan al fracaso, tienen un coste muy alto. 

Por eso hay que intentar evitarlos antes de que sean irremediables. Lo curioso es que después del fracaso, es normal que pensemos: —Ya lo veía venir— incluso es fácil que algunos de los que te rodean te digan que ellos ya veían antes, que aquello iba a terminar en un fallo. 

Así que hay que asegurarse de que hemos observado bien todos los riesgos, y sobre todo para evitar algunos,  es aconsejable que les preguntemos a los que nos rodean, qué piensas ellos de lo que intentas poner en funcionamiento.

Muchas veces la mirada de alguien ajeno a la actividad que vamos a emprender es capaz de señalarnos algunos errores tácticos importantes que deberíamos revisar con más atención. No es que haya que hacerles caso —pues no tienen tu experiencia—, pero sí que debemos escucharlos y recapacitar algo. Se aprende desde cualquier punto de vista.

Curso rápido para ser ladrón, y no quedar detenido en el intento


Parece sencillo explicar qué es robar. Todos los tenemos asumido. Robar es llevarse lo que no es nuestro. Pero hay tantos matices, tantas formas, tantos modos, que al final uno llega a la conclusión que no está tan claro. Mucho menos claro de lo que lo tiene la Ley. Robar un pollo en un supermercado por necesidad no debería ser lo mismo que robar ceros y unos de una cuenta de tu propia empresa. Y en cambio todo parece ser robar. Y lo es o casi. 

¿Se puede robar uno… a uno mismo?

¿Cambiar de lugar algo puede ser robar?

¿Si lo cambias de lugar pero no lo usas, ni lo vendes, es robar?

¿Cuándo se roba? ¿cuando se lo quitas a alguien o cuando te lo quedas tú? Que parece lo mismo pero no lo es. Todo depende.

Casi nadie roba una sola vez. Diríamos que eso no es robar, sino caer en la tentación ilegal, y aunque está penado si te pillas, es un robo bastante irregular, que sucede muy pocas veces. Quien roba una vez tiende a robar más veces, bastantes veces. Nadie (o casi) de los que roban deja de robar porque tenga mucho robado. Casi todos dejan de robar porque los han pillado.

Cuando se pilla a un ladrón siempre dice lo mismo —Era la primera vez— lo que nos indica que efectivamente había que detenerlo por tonto si le hacemos caso a su declaración. Si la primera vez que robas caes detenido es que no sirves para ladrón. Pero normalmente el ladrón roba muchas veces, aunque nunca es igual, ni el primer robo se parece mucho a los siguientes.

El ladrón de números es mucho más peligroso que el ladrón de pollos. Diríamos que el de pollos es un atracador aunque no sea considerado como tal, pues se muestra, se deja ver, emplea la fuerza de su presencia, da la cara, va por delante con su acción.

En cambio el ladrón de números actúa desde la mesa de papeles, no da la cara y su objetivo no es sólo llevarse muchos ceros y unos, sino que su objetivo primero en no dejar huella de sus fechorías. Lo más importante y complicado para un ladrón de números no es cambiar de sitio lo robado, sino en encontrarle un nuevo lugar seguro y suyo a los ceros y unos, y en que su fechoría no se note excepto por expertos. 

Si un pollo cuesta 5 euros, un ladrón de números nunca roba cinco euros. Ni cinco pollos. El ladrón de números es muy constante, va cambiando de tácticas, de formas, coge números de muy diversas fuentes y pocas veces los convierte en billetes, pues los billetes abultan más y se notan más que los números. El ladrón de números juega entre amigos, pues a nadie se le puede robar números con más facilidad que a los que tienes relación de confianza. 

Por eso pocas veces el ladrón de números va a la cárcel, mientras que el ladrón de pollos siempre termina detenido. Casi siempre el ladrón de números utiliza la máxima contundente de que… ¡quien roba a un ladrón tiene 100 años de perdón!


¿Para qué sirve la publicidad? Cuidado con la publicidad negativa

La publicidad puede ser buena y necesaria aunque la contemplemos casi siempre como una forma de incluso manipulación para obligarnos a consumir. Pero la publicidad se necesita para incluso abaratar los productos, aunque nos creamos todo lo contrario, pues lo básico es pensar que la publicidad encarece los productos que consumimos ya que su alto coste repercute en el precio final de compra.

Una publicidad buena es muy buena para un producto. 

Una publicidad mala es nefasta para la empresa más que para el producto. 

No toda la publicidad es la que se anuncia, la que sale en anuncios de televisión. Una mala noticia es publicidad. El boca a o boca de los clientes es publicidad. Que comparen tu producto con el de la competencia tanto en precio como en calidad es publicidad. Así que normalmente, la publicidad negativa es una publicidad que no le cuesta nada a quien la sufre, es gratis.

Si no se hiciera publicidad de algunos productos, su coste unitario sería muy elevado pues se compraría mucho menos, se consumiría por un mercado muy disminuido. No odies toda la publicidad sin analizar qué representa al producto y a su forma de comercialización.

La única manera de que los productos tengan un precio más ajustado (excepto que los subvencionen) es que se vendan mucho, tanto como que su coste de producción y comercialización sean muy bajo y deje mucho margen comercial a la hora de la venta. 

Hay productos muy conocidos por todos que dejan un margen pequeño y deben basarse en la fidelidad del cliente, en poca publicidad y muy bien elegida por sus costes y que necesitan un proceso de venta bastante distinto al habitual, para que esos márgenes comerciales se optimicen. Uno de ellos es la publicidad indirecta que ofrece a las tiendas comerciales el hecho de que en ellas se vendan estos productos. 

Es cierto que hay productos donde TODO es publicidad, lo que no indica que la publicidad sea todo. 

Un ejemplo lo podemos tener en los perfumes. La caja de diseño, el frasco de diseño, la marca aupada por algún famoso, el martilleo constante en fechas muy señaladas es lo que aupa a estos productos. Son ellos los que utilizan la publicidad para SER ALGO. Son marcas además que no son fabricantes de perfumes, sino comercializadores de perfumes que fabrican decenas de marcas para ellos mismos. 

Este uso de la publicidad para productos vacíos es una utilización de la publicidad ajena al mercado publicitario constante, ese que añade cantidad de venta y facilita que un producto tenga una gran productividad capaz de abaratarlo. 

Si se abre una empresa, si se lanza un producto, es necesaria la publicidad adaptada a la realidad del mercado al que vas a presentarte, pues debemos reconocer que tu producto o servicio nuevo llega a un espacio comercial o productivo donde ya todos tus posibles clientes están servidos. 

Para abrirte espacio propio, lo primero es que te conozcan, luego que te reconozcan y después que te comparen y decidan que eres mejor en algo. 

La Formación Continua para Adultos es una asignatura muy mal cubierta


Nunca ha sido tan sencillo intentar aprender lo que nos de la real gana, nunca hemos tenido tantas posibilidades para formarnos mejor, pero a la vez, nunca tampoco hemos tenido tantas formas de educación reglada y continua para adultos tan mal utilizadas. 

Generalmente en las formaciones NO presenciales (un sistema incapaz), pero también en las presenciales (con excesivos Centros Educativos sin control ni calidad), la formación continua deja mucho que desear en sus programaciones y es un gran hueco por el que se escapan los dineros y entran tramposos amigos a realizar pequeños apaños. Los perjudicados los alumnos y los contribuyentes.

La Formación que se necesita hoy dista mucho de la generalista sin especializarse en algo, de la básica por mucho que insistamos en que hay que comenzar a dar formación a quien no la tiene, aunque sea básica. 

Hay que formar de manera especialista para diversificar camino laborales, acompañada de formación básica. Pero para ello se necesitan profesores técnicos de una cierta calidad, que sepan de sus oficios, que tengan capacidad de comunicar y quieran enseñar cobrando un sueldo que los reconozca. 

El único emblema imprescindible en la enseñanza es que las personas que se dedican a enseñar sean profesionales de lo que enseñan, que tengan conocimientos de enseñar y estén motivados para poder motivar.

Pero en las últimas décadas, y seguimos en el mismo camino, nos conformamos con llenas las estadísticas, con dar pequeños papeles de títulos y no dar especialización de oficio pues eso cuesta dinero en tener a profesionales. Deberían ser otra vez los estamentos públicos los que organizaran los Cursos de Formación Profesional para adultos y no pequeñas academias con proyectos muy bonitos sobre el papel que leugo nadie controla ni examina. 

El resultado de lo que nos gastamos como país en educación continua debería servir para tener una economía mejor, donde la innovación, pero también el emprendimiento deberían ser temas básicos en eos periodos formativos.