Currículum a mano (casi) nunca es recomendable

Esta semana saltó a las noticias el caso de un joven argentino que ha logrado un trabajo tras presentar su currículum escrito a mano por no tener dinero para impresora. Como es lógico la excepción está para confirmar las reglas. NUNCA debemos imitar al joven argentino, excepto que seamos diseñadores gráficos, tengamos una letra excelente y hayamos escaneado el currículum para poderlo imprimir muchas veces.

La originalidad en un documento tan repetido como el curriculum tiene su punto positivo, y hay que utilizarlo. A cualquier selección de persona acuden decenas de solicitudes de lo más diferentes y a veces curiosas. El seleccionador tiene pocos segundos para decidir qué le importa, y se basa muchas veces en criterios ya decididos con anterioridad, para desechar decenas de las presentaciones por no cumplir algunos de los criterios que consideramos básicos para el puesto.

Pero siempre hay un punto de sorpresa, un “algo” que nos hace saltarnos ese protocolo de selección primera. Y suele ser la originalidad. También los currículum pueden entrar por los ojos, hacernos recapacitar de que detrás de esta hoja de papel puede haber una persona interesante que debemos conocer para ver si encaja.

Originalidad, y además algo muy importante. Adaptar tu currículum al puesto de trabajo al que te presentes. No se trata de personalizarlo que sería fabuloso, sino de NO TENER UNO sino al menos tres o cuatro currículum, para diferentes tipos de empresa o de trabajo.

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