La depresión y la ansiedad entre los trastornos afectivos más comunes

La depresión y la ansiedad son los trastornos más característicos de la vida afectiva herida. Ambos problemas y trastornos representan las formas dolorosas más frecuentes de expresar los sentimientos, las emociones y las pasiones mal soportadas, entendidas o sufridas, que son las tres fórmulas esenciales de la afectividad. Es inevitable sentir dolor en algunos momentos de la vida, lo que complica el proceso es no poderlo gestionar bien.

Los sentimientos son el modo diario en que se manifiesta todo lo que no es intelectual, es subjetivo y siempre tiene una tonalidad positiva o negativa. Es muy difícil permanecer neutro ante los sentimientos.

Una emoción es una vivencia de agitación más breve y recortada, pero súbita que se acompaña de síntomas físicos: ansiedad, pánico, terror, desesperación… Estas situaciones siempre se producen de forma brusca, perturbando el orden que tenía el sujeto. Es un empuje que nos hace salir de nuestro zona de confort. 

Si nos referimos a las pasiones, éstas son experiencias internas tan intensas como una emoción, pero de duración similar a la de los sentimientos. Las pasiones tendemos a elegirlas, mientras que las emociones nos vienen dadas por el momento.

En cualquiera de estos estados, si nos dejan heridas, se puede dar una situación leve de depresión o ansiedad dependiendo de la agudeza, intensidad y duración con que se vivan los problemas. Y si esta situación leve no se trata, no se organiza bien dentro de nosotros, al final puede llevarnos a una situación más importante en lo negativo.

Existen unas zonas de influencia clínica en las que se entrecruzan manifestaciones de dolor, hablamos en concreto de síntomas melancólicos y ansiosos asociados, ya que es posible que algunos trastornos depresivos mayores incluyan síntomas ansiosos. Gestionar el dolor es el camino para no caer en depresiones o ansiedades, pero eso no siempre es sencillo, no siempre se pude hacer sin ayuda.